Médico Internista. A Marcos Aliaga sólo le basta mirar a sus pacientes para dar en el clavo con su diagnóstico sin necesidad de realizar algún exámen clínico, sabe si se trata de una apendicitis, de cálculos a la vesícula, de una hernia, o si es simplemente una indigestión. Ël es médico internista desde los 35 años, luego de hacer su especialidad en la Universidad Cayetano Heredia. Le gusta trabajar con enfermeras, pues dice que de ellas aprende la amabilidad y paciencia necesaria en el día a día. Sus pacientes y técnicas abandonan el consultorio apenados, anhelando que llegue rápido la próxima cita, deseando que les adivine la enfermedad, tal como si se tratará de algún invidente.
Marcos trabaja 12 horas en el hospital y otras cinco en su cuarto de estudio. Cuando la luna alumbra el cielo, abre su laptop y en ella estudia y analiza cada uno de sus casos. "¿Qué juegas papá?, le pregunta su hijo de siete años. Marcos con una sonrisa le contesta: "Juego a adivinar enfermedades con una mirada".

Muy bien Milagros.
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